Archivo de Octubre, 2009
Frozen river
Oct.18, 2009 | Cine | 2 comentarios

En Frozen river lo único helado no es el título, sin duda.
Melissa Leo (nominada al Oscar por su papel) interpreta magistralmente a Ray Eddy, una mujer a quien su marido acaba de abandonar, llevándose consigo el dinero con el que estaban a punto de comprar la casa de sus sueños. Arruinada, con el frigorífico vacío, un empleo a media jornada en una tienda de todo a cien y dos hijos a los que alimentar y críar, recurrirá a todo lo necesario para salir adelante.
La desesperación le lleva a aceptar la propuesta de Lila Littlewolf, una contrabandista mohawk: juntas cruzarán por la noche el río -helado- llevando en el maletero inmigrantes ilegales de una a otra orilla. El dinero parece fácil, el trabajo sencillo, pero como es lógico, todo se complica.
A lo largo de sus noventa y siete minutos de metraje somos espectadores de lujo de una pasarela con muy poco glamour: por ella desfilarán una interminable serie de sustantivos relacionados con la miseria humana más absoluta -pobreza, soledad, rencor, racismo- con la virtud de, al salir del cine, haberte dejado completamente frío.
Y es que el panorama descrito en Frozen river es, simplemente, desolador: Plattsburgh, en el estado de New York, es una de esas ciudades en las que el sueño americado se ha convertido, más bien, en una auténtica pesadilla: altas tasas de paro, choques raciales, delincuencia, contrabando… Todo aderezado con unas temperaturas que superan, con creces, los veinte grados bajo cero.
Nos encontramos así con un paraje en el que las interacciones entre los personajes se reducen a las básicas para sobrevivir. No hay diálogos de ascensor, ni palabras de más, ni si quiera esperanza o actos de buena fe. Todo se hace por uno mismo, pensando en uno mismo, y de manera ruda, seca, en silencio.
En definitiva, sin recurrir a la demagogia de Michael Moore en Farenheit 9/11 o Bowling for Columbine, Frozen river describe con exactitud esa América que no sale ni en la tele ni en las superproducciones de Hollywood, a la que asolan los dramas de carne y hueso. No se equivocaron en Sundace el año pasado, sin duda.
Quinotto de setas con edamames confitadas
Oct.18, 2009 | Cocina | 1 comentario

Anotación personal que no viene a cuento: tengo que encontrar un sustitutivo del mascarpone para el tiramisú. Tarea para esta semana. Esa y la de cambiar las ruedas.
En fin. Quinotto de setas con espuma de calabacín y edamames confitadas.
Ingredientes (para dos personas):
Dos rebanadas de pan de molde; un cuarto de vaso de quinoa; un cuarto de vaso de vino blanco; tres cuartos de vaso de agua; un tazón de edamames (sin pelar); 100gr de calabacín; 50gr de nata; 50ml de caldo de verduras; tomates cherry al gusto; setas al gusto; dos cucharadas de leche de coco.
Espuma de calabacín
Pues cortamos el calabacín en daditos, lo salteamos, cuando esté transparente añadimos el caldo de verduras, cuando haya reducido añadimos la nata y después trituramos bien. Pasamos por el colador, para eliminar impurezas, y al sifón con una carga. Reservamos en el frigorífico durante como mínimo seis horas.
Quinotto de setas
El quinotto es igual que el risotto pero sustituyendo el arroz por quinoa. Tan sencillo y tan ridículo al mismo tiempo. Salteamos las setas, agregamos después los tomatitos, y la quinoa. Revolvemos y añadimos el agua poco a poco, de tal manera que sólo añadimos cuando la anterior cantidad haya reducido.
Cuando se nos termine el agua, añadimos el vino blanco, y esperamos a que se consuma de nuevo para añadir las dos cucharadas de leche de coco. Obviamente se puede hacer con nata, pero yo es que esa lata tengo que acabarla, que se me va a poner mala y luego me viene mi señora con eso de que está harta de tirar comida. Un drama.

En fin. Yo he decorado con unos cilindros de pan de molde, pero puede hacerse de mil maneras. Para los cilindros en cuestión cortamos cada rebanada -una vez retirada la nunca comprendida corteza- en dos. Pillamos el amasador por banda y nos cebamos con cada mitad como si nos fuese la vida en ello. Objetivo: dejarlas del grosor de la pasta filo.
Cuando lo hayamos logrado, untamos una mitad de cada mitad de agua, y unimos al otro lado, de tal manera que conseguimos el cillindro. Al horno cuarenta minutos a 180º.
Edamames confitadas
Hervimos -no dentro del agua, si no al vapor- las edamames durante quince minutos, hasta que se hagan. Las pelamos y colocamos en una cazuela, con un vaso de aceite de oliva. A fuego lento unos veinte minutos, cuando sin perder el tono original, comiencen a tostarse.
Y punto.
Makis de noodles rellenos de mandarina
Oct.18, 2009 | Cocina | 0 comentarios

¡Por fin! ¡Por fin! Ya me veía yo yendo todos los sábados al Udon hasta conseguir aprenderme de memoria sus green roll hasta lograr comprender cómo hacerlos.
¡Y hete aquí que lo he conseguido! ¡Que ya podemos hacer makis de noodles en casa!
Makis de noodles rellenos de mandarina, champiñón y lechuga
Ingredientes (para un rulo):
Una alga nori; noodles (algo menos que como para una persona); media mandarina; dos champiñones laminados; la parte más verde de dos hojas de lechuga; una loncha de queso para fundir.
El green roll está relleno de aguacate, pero a las nueve de la noche el Mercadona ya está cerrado y no me consta la existencia de un 7/11 cerca de casa. La verdad es que la ventaja de los makis los puedes rellenar de lo que te salga de los huevos (yema incluída)…
Bueno, vamos al tema. Ponemos agua a hervir, y cuando rompa, añadimos los noodles. Dejamos que se hagan durante cuatro minutos y después los pasamos por un colador de leche, y renovemos. No pasamos por agua fría. Insisto: no pasamos por agua fría. Necesitamos que los noodles estén como el arroz de maki, pegajoso y compacto.
Preraramos el alga nori, y colocamos encima la bola de noodles (porque después de removerlos en el colador habrán quedado como una bola). Sirviéndonos de dos espátulas los esparcimos por el alga de manera uniforme, dejando un centímetro a cada lado, salvo en el más lejano a nosotros, que dejamos dos.
Salteamos los champiñones laminados y los colocamos sobre los noodles en la parte más cercana a nosotros. Después colocamos los gajos de mandarina, y detrás, la lechuga -que hemos picado fina con anterioridad-. Cubrimos con el queso para fundir, y cerramos el maki. No tengo ganas de explicar como hacerlo, así que os adjunto un enlace de cómo hacer el maki.
Y bueno, ya tendríamos cena… Acompañada de algo de salsa de soja y wasabi, por supuesto…