Categoría: Cine
Food, Inc.
Mar.13, 2010 | Cine | 1 comentario
No soy muy de documentales. Con los de la 2 solía echarme la siesta y los de Michael Moore suelen gustarme únicamente por la banda sonora. Pero tenía ganas de ver Food Inc por mi condición de vegetariano, como un arma más que esgrimir ante los que me preguntan que por qué carajos no como carne, con lo buena que está.
Éste, que para mí tenía que haber ganado el oscar al mejor documental, es un trabajo bastante serio. En muchos momentos puede que peque de demagogo, pero serio. Dividido en pequeños capítulos, se adentra en el intenso mundo alimenticio americano. Como un No logo en imágenes, a los buenos españolitos, más allá de McDonald’s, Wallmart y cuatro más, la mayoría de nombres de las empresas citadas nos sonarán completamente indiferentes, pero lo importante no es quedarse ahí, si no en el mensaje.
Quiero pensar que todavía no es extrapolable a España -aunque con nuestro ritmo de vida vayamos directos-, pero el panorama que Food Inc. nos muestra es desolador. Empresas alimentarias que controlan todo el proceso desde que, por ejemplo, una vaquita se cria “placidamente” hasta que llega a nuestra boca -perdón, vuestra-, con todo el poder de decisión, con raices bien sujetas dentro del armamento político, que tienen bajo su yugo a granjeros, agricultores y, sin darnos cuenta, consumidores.
Hago un corta y pega de la entrada de la wikipedia:
El primer segmento del film examina la producción industrial de carne, llamándola inhumana y económica y ambientalmente insostenible.[1] [2] El segundo segmento se centra en la producción industrial de grano y verduras, etiquetándola de económica y ambientalmente insostenible también.[1] [2] El tercer y final segmento trata sobre el poder económico y legal de las grandes compañías de produccion de alimentos (que según los autores se basa en ofrecer comida barata pero contaminada y en el uso de químicos basados en el petroleo, sobre todo pesticidas y fertilizantes) y la promoción de hábitos de consumo de comida insalubre hacia el público estadounidense.[1]
Food Inc. viene a contarnos, en resumidas cuentas, que el establisment que se ha montado alrededor no sólo de la comida rápida, si no de la más estandarizada, es una gran mentira que interesa sólo a unos pocos. Cuando nos quejamos de que los tomates no saben a tomates, que las fresas no tienen ningún tipo de sabor, sólo es necesario rascar un poco para ver con que celeridad estamos cambiando tanto nuestros hábitos alimenticios como los procesos de cómo llegamos a comprar. Ya no existe la fruta de temporada. Un kiwi se planta en Galicia y no pasa nada. Y como estos, cincuentamil ejemplos.
Al final -aunque de manera muy de soslayo, y más como crítica a las multinacionales que como otra cosa-, un canto a la esperanza con las nuevas vías: la alimentación orgánica, las asociaciones de consumidores, las centrales de compra ecológicas.
No sé si Food Inc. es un buen o mal documental. A mí me ha gustado. Da que pensar, huyendo de imágenes desagradables y de estereotipos.
Oscar 2010
Mar.07, 2010 | Cine | 0 comentarios
Mi porra.
Mejor película: The kurt locker.
Mejor dirección: Kathryn Bigelow por The hurt Locker.
Mejor actor: Jeff Bridges por Corazón rebelde.
Mejor actor de reparto: Chirstoph Waltz por Gloriosos bastardos.
Mejor actriz: Carey Mulligan por Una educación.
Mejor actriz de reparto: Mo’Nique por Precious.
Mejor película de animación: Up.
Mejor dirección artística: Sherlock Holmes.
Mejor fotografía: Avatar, Mauro Fiore.
Mejor diseño de vestuario: El imaginario del Doctor Parnassus.
Mejor documental: Food, Inc.
Mejor cortometraje documental: The last truck: Closing of a GM plant.
Mejor edición/montaje: Avatar.
Mejor película en lengua extranjera: La cinta blanca (Alemania).
Mejor maquillaje: Star trek.
Mejor música original: Up, Michael Giacchino.
Mejor guion adaptado: Up in the air.
Mejor guion original: The hurt locker.
Mejor sonido: Avatar.
Mejores efectos visuales: Avatar.
Up in the air
Feb.27, 2010 | Cine | 0 comentarios

Quizás exceptuando The hurt locker, por preferencias y afinidades Up in the air sería mi favorita para los oscar. Porque igual que el año pasado ocurrió con el guión de Diablo Cody, es el único golpe de aire fresco que uno se encuentra entre tanto formalismo. Porque por mucho que nos vendan que An education es una gran película, no deja de ser cine clasicazo hecho en 2009. Vamos, claro, lo que encanta a los académicos.
Pero en cambio en Up in the air, independientemente de que caiga en ciertos errores, en sumirse en la asunción de ciertos cánones o incluso tenga un final previsible, da gusto verla y disfrutas de ella desde el primer momento, no solo por el dinamismo de la narración de los primeros diez minutos, que te pone rapidamente al día, sin andarse con circunloquios, sino como con la cercanía del mensaje, tan contemporáneo, tan crudo y directo como melancólico.
George Clooney, para mí uno de los mejores actores de la actualidad, a altura de cualquiera de los clásicos que han quedado para la historia, que lo mismo te marca un Syriana que te dirige un Buenas noches y buena suerte, lo borda en su papel de Ryan Bingham, casi hecho a su medida y semejanza: empleado de una empresa que podría simbolizar la antítesis de una de recursos humanos, su trabajo se limita a, en nombre de sus clientes, despedir a aquellos que en estos tiempos de crisis sobran. Nos encontramos así ante un protagonista principal complemente desarraigado, materialista y minimalista a partes iguales, sin aspiraciones más allá de, hete aquí el hito, conseguir diez millones de millas voladas como pasajero frecuente de una aerolinea y que pongan su nombre a un avión. Ese es su fin último.
Atrás por inútiles quedan las relaciones sociales, los compromisos, todo es prescindible, dado que al final cualquier vínculo supone una obligación. Y nuestro protagonista huye de las obligaciones. Pero no de una manera egoísta, entrando en ellas y después huyendo despavorido. No. Lo hace con la mayor de las lógicas y argumentando a cualquiera que intente convencerlo de lo contrario, como podría hacerlo su compañera de trabajo Anna Kendrick, recién llegada al puesto y que aún no se ha amoldado a esa frialdad con que Bingham cubre todo lo que le rodea.
Así, a simple vista, nos encontramos como he dicho con una película contemporánea, que toca muy de cerca, y muy desde el punto de vista sentimental, pero sin caer en maniqueismos, esta crisis económica que está afectando a todo y todos. Lo malo es cuando Jason Reitman decide meter moralina y toda la idiosincrasia de cada personaje cae por el retrete en un final muy previsible a tenor de los acontecimientos, que deja a uno con un extraño sabor de boca.
Pero pese a ello, merece sin duda la pena. Aparte de tener una banda sonora deliciosa y una Vera Farmiga guapísima.
