Pudin de pimiento rojo

Ene.27, 2010 | Cocina, Voyeurismo ilustrado | 0 comentarios

No hay nada como trabajar para que se te pasen los días en un santiamén. Hoy he salido a desayunar a las once de la mañana. Ayer, a las doce. El lunes no me acuerdo, pero algo por el estilo. Pasan las horas con una celeridad inusitada y no logro sacar adelante todos los temas que querría. Pero es agradable vivir sin esa presión desesperante que me agobiaba hace un año. Hoy salgo por la puerta de la oficina y a lo largo del resto del día no me acuerdo apenas de nada que tenga que ver con la jornada laboral.

Un descanso.

Luego llegar a casa y la rutina marcada sigue, igual que en la oficina, su curso. Recoger el dormitorio, pasear a Mandarina, limpiar la cocina, preparar la comida de mañana, esperar a mi señora con paciencia, ir al gimnasio o a correr por el parque… Cada día, con sus pequeñas variaciones, iguales los unos a los otros.

Sólo falta que SCH deje de caer. Que parece que ahora no tiene freno. Qué fuerte pensar que está a punto de romper la barrera de los diez euros cuando hace apenas diez días llegó a cotizar a doce con veinte…

Ingredientes (para dos personas):

Un pimiento rojo; 100ml de nata; un huevo; una cucharada de aceite.

Hacemos el pimiento rojo en el horno, durante cuarenta minutos a 180º. Una vez que empieza a quemarse, dejamos enfriar unos minutos y retiramos la piel. Cortamos en tiras y mezclamos en el vaso de la batidora junto con la nata y el huevo.

Batimos con ganas y ahínco durante un par de minutos, hasta que el tomate se haya disuelto por completo. Rectificamos de sal.

Untamos los dos recipientes que vamos a usar de molde con aceite (yo he utilizado aceite porque no tenía mantequilla en casa, sinceramente), y vertemos en cada uno de ellos la mitad de la mezcla de pimiento rojo.

Volvemos a meter al horno, 25 minutos, a 220º. Cuando la parte superior empiece a hincharse, y la piel se dore, podemos sacar. Esperamos un rato, en lo que baja de nuevo a su altura inicial, y servimos.

Cuidado de no quemarse con los recipientes…

 
 

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